I PROMOCIÓN DE DERMATÓLOGOS.UNERG.2001

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X PROMOCIÓN DE MÉDICOS CIRUJANOS.

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X PROMOCIÓN DE MÉDICOS CIRUJANOS DE LA UNERG "DR. EDGARDO MALASPINA"

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2010

HISTORIA DE LA MEDICINA EN EL ESTADO GUÁRICO

HISTORIA DE LA MEDICINA EN EL ESTADO GUÁRICO
LIBRO DEL DR. EDGARDO MALASPINA: HISTORIA DE LA MEDICINA EN EL ESTADO GUÁRICO

miércoles, 7 de abril de 2010

ALGUNOS DESTACADOS MÉDICOS DEL SIGLO XIX



POR: EDGARDO MALASPINA



Algunos destacados médicos nacidos en el siglo XIX

Dr. Miguel Palacio Fajardo: Barines de nacimiento y guariqueño de corazón.
Dr. Juan Vicente González Delgado: Médico y Político destacado.
Dr. Luis Pérez Bustamante: Médico y Senador de la República.
Dr. Pedro Beroés Rivas: Profesor de Medicina Operatoria.
Dr. Jonás González: Médico y Educador.
Dr. Pedro María Arévalo Cedeño y los hospitales.
Dr. Rafael Zamora Arévalo: Fundador de hospitales: El Guárico de San Juan de los Morros y El Guasco de Valle de La Pascua.
Dr. Carlos Irazabal: No se retracta.
Dr. Jesús María Isturiz: Vallepascuense inventor del instrumento para vacunar contra la viruela.
Dr. Benito Gutiérrez López: Pionero de la Ofidiología.
Dr. Ernesto Díaz Vargas: Investigador del beriberi.
Dr. Francisco Troconis: Angustia de pie que vela por la gente pobre.
Dr. Bruno Viana Castillo: Uno de los primeros higienistas del país.
Dr. José del Carmen González: Boticario, médico y ciudadano preclaro.
Dr. Anacleto Llamozas.
Dr. Ignacio Oropeza.
Dr. Marco Aurelio Rojas: De paso por el Guárico.
Dr. Doroteo De Armas: Quemó “El Bien General”.
Dr. Luis G. Chacín Itriago: Fundador de la Sanidad en Venezuela, Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Medicina por el Edo. Guárico.
Dr. Vicente Peña: Director de Salud del Estado Guárico.
Dr. Gómez Peraza: Diagnosticó el primer caso de peste en la Guaira.
Dr. Lisandro Alvarado: En el Guárico hizo parte de su obra.
Dr. Arístides Rojas: Los Morros llevan su nombre.

Dr. Miguel Palacio Fajardo: Barinés de nacimiento y guariqueño de corazón

Aunque no nació en estas tierras es uno de los médicos más antiguos relacionados con el Estado Guárico. En 1848 aparece como protagonista de primera línea durante el asalto al Congreso realizado por José Tadeo Monagas, presidente de la época.

Monagas fue elegido presidente de la República para el período 1847 – 1851 con el apoyo de Páez. Antonio Leocadio Guzmán había sido condenado a muerte por hechos políticos violentos; pero Monagas se negó a ejecutarlo. Los conservadores, mayoría en el Congreso, consideraron la actitud de Monagas como una traición y decidieron enjuiciarlo para defenestrarlo del poder.

Jorge Olavaria dice: “A las dos y media de la tarde del 24 de enero de 1848 llegó a la cámara de Diputados el ministro Tomás José Sanabria con el mensaje del presidente Monagas el cual – según la costumbre – debía leer. En la calle, la muchedumbre lo vitoreó. Al recibirlo, el diputado José María Rojas propuso que antes de leer el mensaje que traía, llamara a sus colegas de gabinete para que informasen a la Cámara las medidas con las que el gobierno garantizaba la seguridad de los congresistas. Mientras tanto, el ministro esperaría en la Cámara.

Entre la poblada de liberales que a las puertas del Congreso vociferaba insultos y amenazas a los diputados y senadores paecistas, se hizo conocer la noticia que el ministro Sanabria había sido secuestrado y sería asesinado. Mientras tanto, el diputado liberal Jerónimo Pompá repartía divisas amarillas a sus compañeros para que colocándoselas en la solapa, se diferenciaran de los diputados conservadores. Lo que iba a suceder estaba preparado y decidido. El asalto empezó cuando, la muchedumbre enardecida intentó forzar la entrada de la esquina de San Francisco, se escucharon disparos, los milicianos defensores del Congreso, Pedro Pablo Azpúrua y Juan Maldonado cayeron muertos y el Coronel Smith fue apuñalado.

Al oír esto, la mayor parte de los diputados liberales, con divisas amarillas en sus chaquetas, escaparon por los puertas y las ventanas del viejo convento. Adentro, el diputado José María Rojas sacó un puñal y poniéndolo al cuello al ministro Tomás Sanabria le dijo: “Si entran los asaltantes el primer muerto es usted”. Un diputado paecista se abalanzó sobre Rojas intentando desarmarlo mientras que otro le gritaba: “No ensucie usted este salón con la sangre de un canalla. Julián García apuntó su pistola al ministro Sanabria y disparó. Pero el diputado Lossada le golpeó la mano y desvió el tiro. El estudiante Antonio José de Sucre – luego arzobispo – le gritó al presidente del Congreso (Dr. Miguel Palacio Fajardo): “Mantengase en su sitio y muera como un romano”. Este le respondió: “No soy romano. Soy llanero de Mijagual y no peleo enchiquerao”.

Lorenzo Rubín Zamora en su diccionario Biográfico cultural del Estado Guárico pone en boca del Dr. Palacio Fajardo la siguiente respuesta: “No, nosotros los calaboceños morimos en campo abierto, no enchiquerados”.

Las distintos versiones se deben, probablemente, al hecho de que en las postrimerías de su vida el Dr. Miguel Palacio estuvo residenciado en Calabozo, donde murió en 1871.

José León Tapia escribe: “Los hermanos Palacio Fajardo nacieron en Mijagual una aldea perdida en la inmensidad de este llano y seran por siempre magnífico ejemplo a seguir por las generaciones del futuro”.

En efecto, el Dr. Miguel Palacio nació a finales del siglo XVIII en Mijagual, provincia de Barinas. Sus padres fueron Don Manuel Antonio Palacio y Doña Trinidad Fajardo. Sus hermanos tomaron parte en las luchas independentistas, demostrando valentía y patriotismo. Uno de ellos, Manuel Palacio, fue también médico, abogado, escritor, parlamentario, diplomático y profesor universitario.

El Dr. Miguel Palacio combatió durante toda la guerra de Independencia, a la cual se había incorporado en 1816 a través del ejército del General Páez. En 1821 el Libertador lo ascendió en Achaguas. En 1821 se le concedió el retiro por sus buenos servicios y se le concedió el derecho de usar su uniforme y obtener un sueldo de cincuenta pesos mensuales. En 1824 fue representante en el Congreso de Bogotá. En 1825 se le concedió la órden de los Libertadores de Venezuela. En 1826 recibió la Medalla con el Busto de Bolívar de parte del Congreso del Perú por sus aportes como miembro del poder legislativo de Colombia. Como miembro del partido conservador fue elegido diputado al congreso Nacional. Era casado con Francisca Alfonso. Vivió en Achaguas y luego en Calabozo.











Dr. Juan Vicente González: Médico y político destacado

El Dr. Juan Vicente González Delgado es uno de los médicos guariqueño que más se ha destacado en el mundo de la política. Nació en 1838 en Calabozo, hijo de Don Pedro González y Doña Trinidad Delgado. Además de médico era hombre de muchas luces, producto de sus lecturas. Se le conoció también como por su verbo fácil y florido. En política llego a ser Gobernador del Estado Barinas en 1869. Fue ministro de la cátedra del Crédito Público de Hacienda, del Interior y de Justicia. Se le considera el primer guariqueño en ocupar la Primera Magistratura, cargo que desempeñó brevemente en 1870, cuando fue elegido Segundo Designado a la Presidencia de la República. Tuvo una prole numerosa. Murió en 1902.
Dr. Pérez Bustamante: Médico y Senador de la República
El Dr. Luis Pérez Bustamante nació en Altagracia de Orituco en 1857, hijo de Luis Pérez Perlaza y Josefa María Bustamante. Desempeñó una labor como médico filantrópica. Fue el médico de los pobres. Trabajó duramente en 1885 durante una epidemia en Altagracia de Orituco.
Colaboró en la construcción del Camino hacia Ocumare del Tuy. Fue orador y catedrático. Fue jefe del Estado Mayor de la Revolución Legislativa, cuyo líder era Joaquín Crespo. En 1917 fue Senador de la República por el Guárico. También fue Gerente de la Compañía Venezolana de Navegación. Murió en 1918.
Dr. Pedro Beroes Rivas: Profesor de Medicina Operatoria
El Dr. Pedro Beroes Rivas fue profesor de Medicina Operatoria en el Colegio de Primera Categoría de Calabozo en 1888. Nació en Calabozo en 1863, hijo de Pedro Beroes y Julieta Rivas de Beroes. En Calabozo alcanzó fama como cirujano y partero. El Dr. Cruz Rodríguez Bolívar en su “Sinopsis Histórico – Médica del Estado Apure” nos dice que el Dr. Beroes aparece entre los médicos que ejercieron su profesión en Apure y explica que asi lo ubica Carlos Laya en su libro “Del Apure Histórico”. Por razones políticas Beroes fue perseguido en Calabozo y sus instrumentos médicos fueron destruidos. Marchó para Apure y allí se desempeñó exitosamente. Luchó contra el paludismo. En 1917 fue asesinado. Dr. Jonás González: Médico y Educador
Nació en Calabozo en 1863, hijo de Rufino González y Ana Julia de González. Rubín Zamora dice que era “médico famoso y educador calaboceño cuya enseñanza de positivos alcances y reconocida moral, constituyó estímulos de civismo y cultura para las juventudes de Zaraza y Calabozo”. En Zaraza desempeñó el cargo de director del Colegio Federal, en 1886 y en Calabozo fue Sub – director del Colegio de Primera Categoría en 1898.

Dr. Pedro María Arévalo Cedeño y los Hospitales

Rubín Zamora definió al Dr. Pedro María Arévalo Cedeño como “Médico, filantropo, escritor y educador que realizó meritísima labor humanitaria en Altagracia de Orituco. Amó la ciencia, la pedagogía y amó a su tierra, lo que explica su incansable y tenaz trabajo por elevar los niveles moral y cultural, además de la protección social de los pueblos de Orituco”.

Este insigne guariqueño, hijo del General Pedro Arévalo Oropeza y Doña Dionisia Cedeño, bisnieta del General Manuel Cedeño; estudió en el Colegio Venezuela de Caracas. El 15 de agosto de 1888 obtuvo el título de Agrimensor Público. Luego de recibir su grado de médico en 1848 ejerció su profesión en Río Chico, para ubicarse definitivamente en Altagracia de Orituco.

El Dr. Arévalo Cedeño fundó un hospital en la hacienda Las Delicias para asistir a los enfermos campesinos. La creación de este hospital lo hizo de su propio peculio y a los pacientes les regalaba las medicinas.

También fundó el Hospital San Antonio de Altagracia de Orituco el 13 de septiembre de 1903. El Dr. Alberto Rodríguez Morales lo cuenta de esta manera: “Fue construido (el hospital San Antonio) en El Cerro Lucena, llamado así porque fue asiento de la casa del médico caraqueño Dr. Lucena, primer médico que ejerció en esta población de Altagracia de Orituco. El día 2 de agosto de 1902, la población fue ocupada por la Revolución Libertadora encabezada por los generales Manuel Antonio Matos y Nicolás Rolando. Después de unos meses de ocupación como cuartel general abandonaron la población quedando heridos, mutilados, miles de hombres enfermos que buscaron refugio y misericordia ante la poca gente que quedó en la población.

El Dr. Pedro Arévalo Cedeño, médico que a la sazón ejercía en la población, se le ocurrió la idea de fundar un pequeño hospital. Solicitó la colaboración del recién llegado cura párroco: Sr. Calixto Sosa (quien más tarde fue obispo de Cumaná), del médico calaboceño Estanislao Landaeta, de la señorita Susana Paz Castillo, abnegada ciudadana, de los señores Manuel María Machado y Tomás Pérez Pulido y con colecta popular asi lo fundaron y comenzó a funcionar”.

El Dr. Benito Gutiérrez López fue el primer director del hospital hasta el 31 de marzo de 1950, cuando murió. Luego trabajaron como directores el Dr. Agustín Gutiérrez Carchidio, Dr. Antonio Vargas, Dr. Julio Larnes Márquez y Méndez Gimón. Este último fue designado por el general Arévalo Cedeño pero no se encargó. El hospital San Antonio fue cerrado en 1961. Se inició con 60 camas, funcionó con la gota de leche y tenía una sala de cirugía con el nombre del Dr. Frydensberg.

El Dr. Arévalo Cedeño como docente dictó clases de castellano y matemáticas en los colegios de “Santa María” y “Venezuela” de Caracas. Fue rector del colegio Roscio de Altagracia y profesor del colegio Guárico, fundado en 1910. En 1931 creó el colegio particular “Guárico”.

De su actividad pedagógica dijo De Armas Chilty: “Supo hacer discípulos porque supo ser maestro”.

Al morir en 1936 el obispo de Cumaná, Calixto Sosa dijo: “Pierde con él la patria un hijo meritorio, un ciudadano excelente, un médico ejemplar. Trabajó sielnciosa y calladamente en la soledad de la provincia, ni envidioso ni envidiado, lejos de la tumultosa vorágine de la capital, completamente ajeno a los deslumbrantes halagos de la gloria y la fortuna. Su temperamento franciscano, si cabe la frase, supo contentarse siempre con el vivere parvó de los antiguos, con el puro y austero goce que proporciona al hombre de rectos procederes la conciencia del deber cumplido, con la íntima satisfacción de prodigar el bien a manos llenas”. (54)


Dr. Rafael Zamora Arévalo, fundador de hospitales: “El Guárico” de San Juan de los Morros, y “El Guasco” de Valle de la Pascua

El Dr. J.F. Torrealba en su obra “Pequeños Apuntes” dice que los Zamora Arévalo provienen de una familia muy distinguida del Oriente del Guárico y residenciada en Valle de la Pascua. Luego agrega: “Entre sus ascendientes está José María Zamora, quien peleó en la Independencia como comandante y después de 1830 fue general y figuró en las guerras civiles. Hijo de este militar fue el Dr. José María Zamora, médico y procer de la Federación, padre de los Zamora Gil. Los Zamora Arévalo son hijos de Don Tomás Zamora y Doña Eugenia Arévalo Oropeza. De este matrimonio nacen: Juan, Silvestre, José Antonio, Celestina, Juliana y el Dr. Rafael Zamora Arévalo, médico distinguido, clínico y partero. Durante el gobierno de López Contreras fue presidente del Estado Guárico y manifestó una gran preocupación por la asistencia social y la educación y gran escrúpulo en el manejo de los fondos públicos”.

El Dr. Zamora Arévalo trabajó mucho tiempo en Valle de la Pascua, donde nació en 1827. Alcanzó fama como médico sencillo, dedicado a la causa de los pobres. Rubín Zamora dice: “Tenía el concepto de que la profesión médica encierra deberes y sacrificios de parte de quienes la practican, que no pueden ser quebrantados por razones de individualismo. De ahí su firme convicción de servir con sensibilidad y la confianza colectiva en su idoneidad y gran corazón”.
Se trasladaba en una mula para atender a los enfermos. En 1918 trabajó duramente para combatir la epidemia de gripe. Era un médico preocupado que estudiaba las nuevas concepciones médicas.

Rafael Zamora Arévalo durante su gestión como presidente del Estado Guárico fundó el Hospital Guárico en San Juan de los Morros, y el Guasco en Valle de la Pascua.

El Hospital Guárico empezó a funcionar entre 1936 y 1937 en el mismo edificio donde hoy en día se ubica La Casona Universitaria en la Av. Bolívar. Tito Sierra Santa María en su obra “Sitios Históricos del Estado Guárico” nos dice: “...en el año 1952 – 53 el gobierno del Estado Guárico compró un rancho antiguo y allí levantó el edificio de dos plantas en el fondo hicieron el salón de maternidad. Ahora en estos años de 1969 al 1972 construyeron otro edificio nuevo con acceso por la calle Salias para darle mayor amplitud al servicio asistencial”.

En 1946 empezó a funcionar el servicio e Rayos X.

Angel Del Corral en su folleto sobre el Hospital Guárico nos da una valiosa información. Del Dr. Zamora Arévalo dice: “Siendo presidente del Estado, antes de iniciar las actividades propias de su despacho, visitaba los barrios pobres para examinar y tratar a sus moradores y acto seguido enviaba o llevaba, personalmente, los récipes a la farmacia que funcionaba en el Hospital, para que fuesen despachados y enviados a su destino. También muchas veces, renunciaba a las pocas horas de descanso para colaborar con el personal médico del hospital, casi siempre exiguo, en dicho establecimiento”. (55)

El Hospital Guárico se inició con dos médicos, uno de los cuales era el Director. Tenía un laboratorio clínico atendido por el bachiller Fernando Rojas. Los médicos enseñaban al futuro personal del hospital. Del Corral recuerda que en un principio colaboraron los bachilleres Tulio Pineda y Jesús Mata De Gregorio.

Las monjas o hermanas de los pobres ayudaban en las tareas y servicios del hospital. Pedían colaboraciones para mantener el funcionamiento del hospital. El señor Del Corral describe el ritual del Dr. Irrazabal antes de una operación en aquella época: “Previamente a la intervención, el Doctor Alejandro Irazabal, quien llevaría el bisturí, nos invita a la Capilla a visitar al Santísimo, y nos pidió que le acompañaramos a rezar una improvisada inspiración del momento, pero bellísima oración: “Señor: Aqui estamos, venimos a suplicarte, humildemente, que nos tomes como instrumento para salvar la vida de este niño que mucho habra de dar.

Luego nos dirigimos al pabellón, casi improvisado, se empezó la operación y al terminarla, el Doctor Irazabal Domoulin pronunció estas palabras (muy usadas por muchos pero poco sentidas): he cumplido mi deber, Dios hará lo demás...”

El Hospital Guasco fue construido en 1936 en Valle de la Pascua, obra como ya se dijo, del Dr. Rafael Zamora Arévalo. Antes de este hospital en Valle de la Pascua los servicios médicos eran deficientes. Asi lo describe Juan Suárez en su libro “Historias y Valores de Valle de la Pascua”:

“El servicio hospitalario de salubridad pública que primitivamente se efectuaba era un servicio precario, rudimentario y deficiente, muchas veces transitorio. Los funcionarios encargados de prestarlo lo hacían mediante las visitas esporádicas, venían y para los grandes males como era el paludismo, la tuberculosis, la anquilostomiasis, los funcionarios repartían quininas, las famosas pastillas “pelletier”, aceite de tártago traído en damesanos y el rábano yodado, aceite de ricino, berro, remedios propios para combatir la tuberculosis, que era lo más terrible.

Los encargados de hacer los repartos de medicinas se alojaban en el local de la Jefatura o en el Concejo Municipal. Allí la gente, los panzudos, leprosos concurrían a buscar la medicina que el gobierno regalaba. Este tipo de servicio sanitario fue remplazado por el llamado dispensario. En él se encontraban, además de los aceites, el algodón, inyecciones, vacunas contra presuntas enfermedades, por ejemplo la bubónica, fiebre amarilla, la gripe, etc.” (56)

En honor al insigne médico guariqueño el hospital de Valle de la Pascua fue rebautizado con el nombre de "“Dr. Rafael Zamora Arévalo"” Tito Sierra Santa María describe los detalles: “El ciudadano Presidente de la República, doctor Rafael Caldera, lo inauguró el sábado 17 de noviembre de 1973 con el nombre de “Dr. Rafael Zamora Arévalo”. Fue construído por el M.O.P. a un costo de 22 millones de bolívares; equipado por el S.A.S. con una inversión de 2 millones y medio de bolívares; consta de 6 pisos, planta baja, sótano y tiene capacidad para 225 camas; posee 5 quirófanos y dependencias para los servicios de pediatría, obsetricia, cardiología, consulta externa y administración”.

El Dr. Rafael Zamora Arévalo murió en Caracas en 1940. Su nombre está en la historia del Guárico para siempre.


El Dr. Carlos Irazabal no se retracta

El Dr. Carlos Irazabal nació en Zaraza en 1872. Trabajó en su pueblo natal y en Caracas. El Dr. Torrealba dice que como médico fue clínico distinguido. Era un hombre de ideas y de convicciones férreas. La dictadura gomecista lo persiguió. Estuvo preso en la Rotunda y luego en el castillo de Puerto Cabello en 1928.

Le ofrecieron ponerlo en libertad si firmaba una carta de retracción. Rechazó la propuesta y rompió la misiva con la propuesta. Así demostraba su orgullo y valentía, su fe y su patriotismo. Murió en cautiverio en 1931.


Un Valle pascuense inventa el instrumento para vacunar contra la viruela: Dr. Jesús María Isturiz

Jesús María Isturiz nació en Valle de la Pascua en 1877. Se ocupó de la cirugía, la obstetricia y la pediatría. Estudiaba medicina en la Universidad Central cuando fue clausurada por Cipriano Castro. Terminó su carrera en la Universidad de Carabobo en 1901. Hasta 1910 trabajó en Valle de la Pascua. En Caracas desarrolló su actividad científica. Inventó el instrumento vacunador antivoriólico (estilo Isturiz), el cual fue patentado en varios países y fue de uso corriente en los servicios médicos. Estudió Higiéne Pública en los Estados Unidos. Fue jefe de los Servicios de Vacunación Antivoriólica y de Desinfección y de Desratización del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social.

Publicó los siguientes trabajos: Importancia del examen radioscópico para el diagnóstico de un caso de enfermedad de Basedow que simulaba una tuberculosis pulmonar (1917), Tratamiento de la atrepsia (1924), Heredo – Sífilis (1932), Vacuna antivoriólica (1935), La vacuna antivoriólica en la tosferina. Su influencia curativa (1942), y otros. Murió en Caracas en 1946.


Un Pionero de la Ofidiología: Dr. Benito Gutiérrez López

El estudio de los ofidios, las diferencias entre los ejemplares venenosos y no venenosos es muy importante para la ciencia. Benito Gutiérrez López está considerado como uno de los pioneros de la ofidiología venezolana. Nació en Caracas en 1878, pero se residenció en Altagracia de Orituco. Vivió toda su vida en esa ciudad desde 1903. Recibió su titulo de médico en 1902. Se le considera un filantropo de constante recto proceder. Estudió las serpientes venezolanas y también las plantas. Inició en nuestra región, el cultivo del aguacate y de los cítricos.
En la Bibliografía Médica venezolana del Dr. Ricardo Archila aparece con dos trabajos: “Contribución al estudio de las serpientes ponzoñosas en Venezuela”, publicado en 1902; y “La Quinina en el tratamiento de la fiebre biliosa hemoglobinúrica”, de 1907. Murió en Altagracia de Orituco el 31 de Marzo de 1903.


Dr. Ernesto Díaz Vargas: Un Investigador del beriberi

El beriberi es una enfermedad carencial debida a la insuficiencia de vitamina B1 en la alimentación. Es una forma de neuritis con dolor, paralisis y edema de las extremidades. Esta enfermedad fue investigada por el Dr. Ernesto Díaz Vargas, nacido en Valle de La Pascua en 1880. Sus padres fueron Don Eladio Díaz y Doña Trina Vargas. Díaz Vargas fue un intelectual destacado y desempeñó su profesión exitosamente en su pueblo natal.

Su trabajo de investigación médica lo denominó “Consideraciones sobre el beriberi”. Además escribió el artículo “sobre fiebre biliosa hemoglobinúrica”. Murió en Caracas en 1936.


Dr. Francisco Troconis: Angustia de pie que vela por las gentes pobres

El título proviene de una semblanza dada por J.A. De Armas Chitty sobre el Dr. Francisco Troconis: “Es una angustia de pie que vela por las gentes pobres”.

Nació en Zaraza en 1883, hijo de Don Francisco Troconis Camejo y Doña Manuela Hernández. Rubín Zamora escribió sobre el Dr. Troconis: “famoso médico zaraceño, para quien su profesión fue un compromiso de bondad y deberes para con la humanidad, seguido por su generoso corazón”.

El sabio Torrealba dijo del Dr. Troconis: “El Dr. Troconis dedicó todos los años de su doctorado, que pasaron de treinta, a atender a los dolientes ricos o pobres, de día o de noche, en poblados y de lejanías, de verano, con sol calcinante o en días de inundaciones. Para ir a ver enfermos no había incomodidades ni ríos crecidos. La actividad humanitaria de este médico zaraceño ha quedado impresa en la gratitud del pueblo. En el Hospital de Zaraza se lee una placa: “Hospital Dr. Francisco Troconis”.

Después de más de treinta años de ejercicio profesional, que fue más bien de apostolado, murió en 1936, por un infarto del miocardio”.

Argénis Ranuárez se ha referido al Dr. Troconis de esta manera: “Un médico zaraceño que recorría día y noche las calles del pueblo llevando remedio y aliento a los necesitados, en los duros días de pestes y parasitosis, de mordidas de serpiente y caídas de bestias, de cardiopatía chagásica y de muerte “de repente”. De paludismo, de lepra. En su obra HÉROES IGNORADOS, el historiador Rafael López Castro (Temas y autores guariqueños, colección narrativa, historia y testimonios número 2), dedica breve y profunda crónica a este médico humilde y desprendido. Dice al respecto López Castro: Se le vio recorrer pueblos, caseríos y vecindarios de la cuenca (del Unare), llevando el bálsamo de su bondad y de su ciencia hasta los enfermos que confiaban en su sabiduría y en su generosidad...

Murió pobre, pero llevándose a cuestas una valiosa carga de gratitud aportada por un pueblo que no olvida sus trajines y sus andanzas de samaritano...”

El nombre y la obra del Dr. Francisco Troconis ha quedado en la memoria de todos los guariqueños.


Dr. Bruno Viana Castillo: Uno de los primeros higienistas del país

El primer curso de médicos higienistas del país se inauguró el 21 de febrero de 1938. Duro siete meses y los médicos estudiaban Bioestadística, Bacteriología y parasitología, Administración de Higiéne Pública, Epidemiología, Legislación Sanitaria, Materno Infantil, Fisiología, Venereología, Química Bromatológica y Aguas y lechos. Dirigió el curso el Dr. A.L. Briceño Rossi y entre los 27 participantes estaba el Calaboceño Bruno Viana Castillo, quien recibió el certificado de asistencia expedido por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social.

Bruno Viana Castillo nació en Calabozo el 31 de julio de 1897, hijo de Bruno Viana Camacho y Eloisa Castillo de Viana. Se graduó de médico en la Universidad Central de Venezuela en 1924. Trabajó en sus inicios en el Estado Sucre, luego fue médico de Sanidad en Calabozo. Desde temprano formo parte de los primeros de la sanidad en el país.

Viana Castillo realizó cursos de Salud Pública en Caracas y Estados Unidos. Participó en representación de nuestro país en distintas conferencias sobre Sanidad y Nutrición en Brasil y colombia. Fue por mucho tiempo médico adjunto del Departamento Sanitario del país.

En 1938 el Dr. Viana presentó ante el Congreso Nacional un proyecto de la descentralización sobre las estadísticas vitales (morbilidad, mortalidad, natalidad, hospitales, etc.). En 1941 la neumonía aparecía en Venezuela en los primeros lugares como causa de muertes en las estadísticas. Fallecían al año más de 4.000 personas. Por eso se creó para los años 1941 – 1942 una sección de lucha antineumónica. Su jefe era Viana Castillo para lo cual se preparó en la división de tuberculosis.

En 1943 aparece Viana Castillo como uno de los promotores de la divulgación sanitaria en Venezuela. Con su apoyo es publicado en San Juan de los Morros El Guariqueño, órgano para difundir informaciones sobre la sanidad. El 15 de julio de 1944, Viana Castillo como médico adjunto de la división de Unidades Sanitarias de Calabozo funda la hoja periodística de divulgación higiénica “La Voz de la Unidad”. Ya en 1916 Viana Castillo se había dedicado al periodismo en Calabozo. El es el autor del periódico Ecos de la Pampa. Esto lo hizo con el hijo de Lazo Martí y con Luis Barrios Cruz. La revista “Pro – Cultura” fue también su creación en 1928.

Como político Viana Castillo fue Diputado al Congreso Nacional entre 1936 – 1938, por el Estado Guárico.

El colegio Federal de Calabozo le otorgó la medalla de Buena Conducta en 1910. En 1961 recibió la Órden Francisco de Miranda en su Segunda Clase, por parte del Gobierno Nacional.

En la Bibliografía Médica venezolana de Ricardo Archilla, Viana Castillo aparece con los siguientes trabajos científicos: El tratamiento del cáncer (1924), Informe que presenta el médico de sanidad del Edo; Guárico en la Conferencia Sanitaria Nacional de 1931 (paludismo 1931), Lucha efectiva contra el paludismo, anquilostomiasis, tuberculosis, enfermedades venéreas y otras (1936); Gusano de Zancudo. Un caso de localización rara en el hombre (1939); La educación Sanitaria. La enfermera de salud pública (1942); El médico higienista ante el problema de la lepra (1943); El certificado de Salud. Su utilidad y sus limitaciones (1944); Reuniones interunidades; un ejemplo que debe limitarse (1947); Fundación de la Biblioteca del Médico de Sanidad (1950); y, un Brote de difteria en Acarigua y Araure (1951) 1942 – 1943, 1951.

José Carmen González Iriondo: Boticario, médico y ciudadano preclaro

Victor Manuel Ovalles calificaba certeramente con una frase las virtudes de los hombres; y asi llamó a José del Carmen González Iriondo: Boticario, médico y ciudadano preclaro. Llegó a Valle de La Pascua en la segunda mitad del siglo XIX proveniente de Guarenas. Estableció una farmacia y se caracterizó por su espíritu amplio y siempre dispuesto a colaborar.


Anacleto Llamozas

Nació en Calabozo. En 1824 hizo la primera descripción de la derrengadera o tripanosiamosis equina. Llegó a la conclusión de que esta enfermedad es propagada por el zorro y otros animales. Precisó el cuadro clínico del mal, caracterizándolo por un síndrome rábico de parálisis del posterior, excitación e hidrofobia.

En 1856 publicó un estudio completo sobre esa enfermedad en las bestias.


Ignacio Oropeza

Ejerció en Calabozo. En 1894 estudió la derrengadera equina y llamó al parásito causante de esta enfermedad “hematozoario del paludismo del caballo”.


El Dr. Marco Aurelio Rojas atraviesa el Guárico

En sus informaciones médicas del Estado Guárico, el Dr. Alberto Rodríguez Morales habla del viaje del Dr. Marco Aurelio Rojas en 1855, a través de tierras guariqueñas, rumbo hacia el Estado Apure. Aunque algunos autores hablan que su misión tenía que ver con una epidemia de viruela, lo cierto es que esta última ocurrió en Apure en 1862. El Dr. Cruz Rodríguez Bolívar en su “Sinopsis Histórico – Médica del Estado Apure”, precisa que la epidemia en cuestión era de cólera, la cual se inició en San Fernando de Apure el 3 de noviembre de 1855 y que para el día 23 contaba con trescientas defunciones. La epidemia fue atendida por el Dr. Marco Aurelio Rojas, médico, epidemiólogo, naturalista y entomólogo. Nació en Caracas el 10 de abril de 1831. Se doctoró en la Universidad Central en 1855. Coleccionó objetos de historia natural. Se especializó en coleopteros por lo que es considerado como uno de los pioneros de la entomología en Venezuela. En 1856 viajó a Filadelfia. Entre 1856 y 1858 estudió en los hospitales de París. En 1857 publicó el libro “El Reino Animal según la clasificación de Cuvier o historia de los seres animados”. Entre 1858 y 1859 viajó a Inglaterra e Irlanda y visitó las facultades de medicina de Edimburgo y Dublin. Vivió en Cienfuegos, Cuba. En 1863 la Real Academia de Ciencias Médicas de la Habana premió su obra “Memoria sobre las Fístulas”. Murió en Nueva York, el 17 de junio de 1866, víctima de la fiebre escarlatina.
El Dr. Doroteo De Armas quema “El Bien General”

El Dr. Doroteo De Armas nació en Aragua de Barcelona en 1860. Recibió su título de médico en 1884 en la Universidad Central de Venezuela. Trabajó en Caracas, Ciudad Bolívar y Zaraza. Fue Rector del Colegio Federal de Primera Categoría del Estado Bolívar en 1887. En la Facultad de Medicina de ese colegio dictó clases y en la de Caracas fue profesor de Patología Interna.

Torrealba escribió que Doroteo De Armas fue el primer médico de Zaraza que publicó trabajos científicos. J.A. De Armas Chilty dijo en su libro sobre Zaraza: “Dentro del mundo de las investigaciones científicas aparece para 1882 el doctor Doroteo De Armas, quien le pegó el oido a la Venezuela de tierra adentro. Visita Maracaibo, Ciudad Bolívar, todo el Oriente. De Armas fue el primero que escribió en Venezuela acerca de la tiña tonsurante. Fundó la Revista “El Ensayo Médico” en Caracas. Era el médico con ojo naturalista”.

Telmo Romero (1846 – 1887) aventurero y curandero de oficio. Se entera que el presidente Joaquín Crespo tiene un hijo enfermo con un mal terrible que han tratado los médicos inútilmente. Las indicaciones de Telmo Romero dan buenos resultados y el muchacho se salva. Crespo lo designa como Director del Hospital de Lazaros de Caracas y del Manicomio Nacional de los Teques. Aplica sus propias recetas para tratar enfermos mentales: un clavo en la cabeza. Publica su libro “ El Bien General” y tiene tanto éxito que se prepara para recibir un Doctorado en EE.UU. Además dicen que lo nombraran Rector de la UC.V.
Todo esto es considerado una ofensa para las ciencias médicas. El Dr. Doroteo De Armas propuso a los estudiantes el “Desagravio al Doctor Vargas”. Victor Manuel Ovalles en el prólogo del libro de Torrealba “Pequeños Apuntes” dice que el desagravio “consistió en haber quemado ante la estatua del ilustre patriarca, en la Universidad de Caracas, un ejemplar del libro intitulado El Bien General, por Telmo Rodríguez, empírico audaz, favorecido por el Gobierno de entonces”.

Telmo Romero se decía especialista en Terapéutica indígena y era dueño de la Botica Indiana, en la esquina de las Madrices en Caracas. En su libro El Bien General escribió cosas así: “Aplicar unos paños por el espacio de quince días, de Agua de la Rosa Indiana, que se halla de venta en la Botica Indiana, esquina de las Madrices”; y así: “La masturbación produce epilepsia, enajenación mental, convulsiones, vómitos de sangre y tisis”. Por último se recomendaba para los vómitos de sangre el Gran Hemostático de Romero. Bueno, por algo quemaron ese libro.


Entre las publicaciones de Doroteo De Armas mencionamos: Un Caso de parto,1882; Caso de tiña tonsurante curado con el ácido solícilico y el hielo machacado, 1882; Un específico notable para las hernias entre los pobladores de los campos orientales de Venezuela (alcornoque), 1883; Lección Clínica sobre la preparación para la ovariotomía dada por el doctor M.M. Ponte a los alumnos de su clínica ginecológica privada y recogida por el jefe de Clínica, Br. De Armas, 1883; Un fenómeno raro (feto deformado), 1883; Algo acerca de nuestros hospitales. Nuevo método para la administración de la quinina, 1883; El agua de laurel cerezo de nuestras boticas, 1873; Lo que le falta a nuestros cementerios y algo que deben tener los médicos, 1883; Un nuevo ecbólico, (1884); Curación del mal de San Vito con el veneno de la cascabel; Una nueva clase de piojos; Existe en la Guayana Venezolana una larva de mariposa eminentemente tóxica, etc.

Para estudiar la larva de esa mariposa viajó a la Selva del Caura, donde murió en 1907.
Fue sepultado en la Iglesia Matriz de Zaraza.


Dr. Luis Gregorio Chacín Itriago: Fundador de la Sanidad en Venezuela y Miembro correspondiente de la Academia de Medicos por el Estado Guárico

En 1912 fue elegido para el puesto Nº 17 como Miembro Correspondiente Nacional por el Estado Guárico en la Academia Nacional de Medicina. Luego ocupó el sillón XXV de esa corporación a partir de 1919. Nació en Clarines (Edo. Anzoátegui) en 1887. Se graduó de Doctor en Ciencias Médicas en 1901 en la Universidad Central de Venezuela con la tesis: La Onfalotripsia. En Londres estudió en el Real Colegio de Médicos y de Médicos Sanitaristas. Fue Director de Sanidad Nacional de Venezuela entre 1919 y 1922, e Inspector de los Hospitales del Distrito Federal en 1924.

Esta considerado el fundador de la Sanidad en Venezuela. Murió en 1934.


Dr. Vicente Peña: Director de Salud del Estado Guárico

J.A. De Armas Chilty dice que llegó a Zaraza en 1906, sencillo y sabio: “Sobre su pecho le fulgía la bondad como escudo. Era un nuevo cruzado de cultura dispuesto a sembrar. Crea una banda de música, dirige cátedras en el Colegio San Gabriel y en el Santa Rita, funda periódicos, entre ellos a “Oriente Médico”, lucha contra el paludismo, impone normas de sanidad, visita los barrios pobres...”
Nació en Aragua de Barcelona el 18 de julio de 1872. Recibió el grado de Doctor en Ciencias Médicas el 12 de junio de 1902, en la Uuniversidad Central de Venezuela con la tesis “Contribución al estudio de la hipnoanestesia por el cloroformo”. En 1928 fue electo Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina. Se incorporó en 1932 con el trabajo: Higiéne Social. Los Heredosifilíticos.

Peña ejerció en Zaraza y en Clarines, luego en Caracas.

En 1908 fue Director de Sanidad del Estado Guárico. Publiicó la “Cartilla Anipalúdica”. Está considerado uno de los primeros educadores en Salud Pública del país.

Fue presidente de la Sociedad Médica de Caracas y Director de la revista Medicina y Cirugía. Fue condecorado con las medallas de “Instrucción Pública” y “José María Vargas”.

El Dr. Francisco Plaza Izquierdo dijo de Vicente peña: “Yo fui discípulo de este notable profesor, cumplidor a cabalidad de su clase de Terapéutica; sabíamos que eran las cuatro en punto de la tarde cuando aparecía su figuar pulcra y modesta. Lo veíamos con su maleta de médico siempre a pie viendo a sus enfermos domiciliarios tanto por la Puerta de Caracas como por los lados de Puente Hierro, gran amante de la música, tocaba varios intrumentos. (

El Dr. Argénis Ramos dice de este insigne galeno: “Peña tuvo como autores predilectos a Miguel de Unamuno. Tuvo anhelo de perfección humana. Clamó por la mutua comprensión y mutua armonía social”.

Entre las publicaciones del Dr. Vicente Peña tenemos: Aguas Termominerales de Venezuela (1936), La Fiebre Amarilla en Zaraza (1909), Estados Febriles confundidos con el Paludismo (1911), Paludismo y antipaludismo (1911), Cartilla Antipalúdica arreglada para el uso de los planteles de instrucción del Estado Guárico – Calabozo (1912), Contraposiciones anatomo – fisiológicas (1915), Diagnóstico Racional de la Tuberculosis (1916), Antipaludismo en el Estado Guárcio (1917), Mecanismos de los Edemas (1917), Algo sobre fiebres Tifoideas y paratifoiedea (1917), y muchas otras. Murió en Caracas el 4 de mayo de 1952.


Dr. Arístides Rojas: Los Morros llevan su nombre

Los Morros de San Juan o monumento Natural Arístides Rojas rinden tributo a un grande hombre; médico, naturalista e historiador.

Arístides Rojas nació en Caracas el 5 de noviembre de 1838; hijo de José María Rojas y Dolores Espaillet. Ambos de orígen dominicano.

Arístides Rojas empezó sus estudios en el Colegio Independencia de Caracas. La librería de su padre “Almacen Rojas” influyó positivamente en su preparación. A los 18 años ingresó a la Universidad a estudiar filosofía. Publicó en sus inicios un pequeño trabajo denominado “El Lenguaje de las Flores”. En 1846 empezó a estudiar medicina. Acompaña a su maestro, el sabio Vargas, a las excursiones con fines de investigación botánica. Se graduó en 1852 de médico. Ejerció su profesión en Trujillo. Visitaba sus enfermos en bestia. En 1855 tomo parte activa en la lucha contra el colera y publicó “Estudios Científicos”.

En París estudió Clínica Médica y Quirúrgica e Historia Natural. En Caracas en 1864 publica “El rayo azúl”. Funda la Sociedad de Ciencias Naturales. Luego vieron sus obras “El grano de arena” y “Ciencia y Poesía”.

En 1876 sale a la luz “Un libro en prosa. Miscelánea de literatura, ciencias e historia”. Estudia las raíces indígenas de América y sus dialectos. En 1878 publica “Estudios indígenas. Contribución en la historia Antigua de Venezuela”. En 1883 publica “Orígenes de la Revolución Venezolana”. Más tarde salen de su pluma “Leyendas Históricas de Venezuela”, “Estudios Históricos de orígenes venezolanos” y “Restos de Vendimia”. Murió el 4 de marzo de 1894.










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