I PROMOCIÓN DE DERMATÓLOGOS.UNERG.2001

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DERMATÓLOGOS.2001

X PROMOCIÓN DE MÉDICOS CIRUJANOS.

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UNERG.2010

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X PROMOCIÓN DE MÉDICOS CIRUJANOS DE LA UNERG "DR. EDGARDO MALASPINA"

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2010

HISTORIA DE LA MEDICINA EN EL ESTADO GUÁRICO

HISTORIA DE LA MEDICINA EN EL ESTADO GUÁRICO
LIBRO DEL DR. EDGARDO MALASPINA: HISTORIA DE LA MEDICINA EN EL ESTADO GUÁRICO

miércoles, 7 de abril de 2010

EL DR. JULIO DE ARMAS RECORRE EL GUÁRICO Y REALIZA INVESTIGACIONES MÉDICAS


EL DR. JULIO DE ARMAS RECORRE EL GUÁRICO Y REALIZA INVESTIGACIONES MÉDICAS.

El Dr. Julio De Armas fue poseedor de un espíritu inquieto, infatigable; siempre atento y en la búsqueda constante de un algo provechoso para intentar y realizar una gran obra. Él hace suya la máxima del Apóstol Martí de que el hombre debe estar allí dónde es más útil y necesario. Por eso piensa y hace por su terruño, por su llano, por su gente.

Julio De Armas es poeta y soñador. Es paciente y contemplador cómo el sabio pero también es suspicaz y estricto como el científico. Su método es la duda cartesiana y allí dónde todos quieren ver centauros llaneros; en lapsos de griegos lirismo, él simplemente ve hombres subyugados y desnutridos, jinetes infelices. Entiende que los niños barrigones y pálidos, por las parasitosis intestinales, no representan el esperanzador futuro de la patria.

El rancho llanero, carente de las mínimas condiciones higiénicas, es la materialización más patética de la miseria humana. La mujer llanera no es el fuego del hogar como en otras latitudes y civilizaciones pues no posee el don y el deseo natural junto a la predisposición de ánimo inmanente a su sexo para mantener el órden y la armonía de la vivienda bajo un principio estético elemental y humilde pero decente. Las causas no están en un determinismo geográfico fatal sino en la esencia de los mismos hombres sometidos al imperio de la ignorancia. Por eso y mucho más el llano le arroba pero no le engaña. El sentimiento telúrico siempre le acompaña y le fustiga el alma del llanero cabal, comprometido pero no empeña su juicio y no obnubila su raciocinio de hombre de ciencia.

Entre Alberto Soria y Santos Luzardo prefiere al último en la manera optimista de vislumbrar el futuro del país y como el héroe de Doña Bárbara ve también en el llano un inmenso latifundio donde reina el atraso y la explotación de sus hombres y acepta la realidad pero también la posibilidad del progreso.

Es si como Julio De Armas vuelve a su llano, mirándolo como objeto de investigación científica, analizadolo desde el punto de vista medico y como un conjunto problemático socioeconómico. Le interesa la salud de sus hombres, la higiene ambiental y la perspectiva de la introducción de normas y mejoras que permiten superar ese estado depresivo de los llaneros como grupo humano peculiar.


Sus estudios sobre el llano y la salud de sus habitantes los recoge en el libro intitulado “El problema de la insalubridad rural en el estado Guárico”. Laureado en diciembre de 1941, con el primer premio “Alejandro Prospero Reverend”, en el certamen médico anual promovido por la Sociedad Bolivariana de Venezuela.

El trabajo premiado es definido como un estudio médico-social de las principales endemo-epidemias tropicales del estado Guárico.

La insalubridad del agro Venezolano Julio De Armas le explica con una serie de causas que van desde las geográficas hasta las sociales, culturales, económicas y patológicas, las cuáles se hace necesario comentar y tener en cuenta por no haber perdido vigencia aún en nuestros días.

Entre las causas geográfico-económicas expone cómo principal las condiciones específicas de la zona tropical que caracterizan el Estado Guárico. La naturaleza fue bondadosa al obsequiarle al hombre de estas tierras feracidad a las mismas, ríos de cristalinas y extensas aguas, frutos tropicales silvestres para paliar el hambre y animales de exquisitas carnes para complementar la ración diaria de su alimentación. La existencia en la región de aguas termales la hacen potencialmente idónea para la creación de centros de recreación y rehabilitación.

Sin embargo la mano civilizadora del hombre no se ha hecho sentir. Los hombres están a merced de las inclemencias meteorológicas. En épocas de lluvias la región se hace intransitable.

“En éstas condiciones de precaria comunicación no llega a esta esa gente, desheredada injustamente, ninguna acción efectivista de progreso, ni de asistencia social. La acción oficial pasa de vez en cuándo, en veloz vehículo por las dos rutas transitables, dejando a los lados innumerables ranchos ruinosos donde solo señorea el hambre, el desaseo y la muerte”. Así termina el Dr. Julio De Armas el primer capítulo de su obra.

Refiriéndose a las causas sociales el Dr. De Armas adjudica gran importancia al carácter del llanero probablemente producto de la combinación de distintas razas que hicieron la historia de nuestro continente y que cristalizó en ese nuevo tipo genético peculiar. “El llanero heredó, entre otros caracteres étnicos, el nomadismo del indio y la audacia del conquistador andaluz y el fatalismo y la apatía del negro de las misiones de Fray Bartolomé”,, dice el Dr. De Armas.
Entre las condiciones antihigiénicas señaladas por el Dr. Julio De Armas muchas de ellas persisten hasta nuestros días, las excepciones son propias de hatos y fincas donde los patrones poseen cierto grado de cultura expresado en la manera de concebir la higiene personal y el tipo de vivienda rural con un mínimo de comodidades que satisfacen también las necesidades de la higiene colectiva. A veces tenemos el deprimente cuadro representado por el hecho de que el patrono tiene su forma de vida, muy poco distinta de la que lleva en la ciudad, y esto se refleja en la vivienda que habita con todas las exigencias y comodidades del medio urbano lo que contrasta grandemente con el modus vivendi de los peones o empleados; materializado no mas allá del incomodo, depresivo y antihigiénico rancho llanero descrito por el Dr. Julio De Armas: “Muchos campesinos llaneros viven en iguales condiciones que los animales, ya que es lastimoso observar como crecen los niños en medio de la basura y de la tierra, sin abrigos, martirizados por las picaduras de los mosquitos en invierno y por un calor sofocante en verano y azotados por pulgas, piojos, niguas todo el año, vegetando en íntimo contacto con los animales domésticos: gallinas, cerdos, perros, gatos, etc. los cuales integran un conjunto con el hombre, y en confusión promiscua cada uno en su especie se reproduce; comen en los mismos utensilios, duermen en el mismo lecho y en común sufren melancólicos y silenciosos las vicisitudes del hambre y la miseria”. El párrafo es digno de una novela de corte sociológico pero no es literatura simplemente sino parte de nuestra cruel realidad. Así era el llanero que vio el Dr. De Armas hace más de medio siglo atrás, así sigue siendo el llanero de nuestros días. Esa es la realidad de nuestro país, de Latinoamérica. Domingo Alberto Rangel dice que quisiera para nuestros países, para los pobres de América Latina la miseria descrita por autores europeos y norteamericanos en el siglo XIX. Es como escoger la menos mala de las miserias.

Sobre las causas culturales que conllevan a la insalubridad a nuestros campesinos el Dr. De Amas se refiere a la ausencia de una conciencia sanitaria entre los mismos, el analfabetismo, la ignorancia y la superstición. “Se observa este espíritu de superstición en el llanero, quien cree mas en el “daño”, el mal de ojo y en el diablo que en Dios y el médico”, dice el Dr. De Armas. Propone solucionar estos males a través de la educación, mas el proceso educativo tiene también una serie de dificultades: el niño enfermo y desnutrido que poco puede asimilar, el maestro mal preparado o sin especialización y la ausencia de locales adecuados.

Las causas patológicas han sido divididas en dos categorías:
1-Causas predisponentes, y
2-Causas determinantes.

Las causas predisponentes tienen que ver con la alimentación, las intoxicaciones exógenas, la insalubridad de la vivienda, los hábitos antihigiénicos de vida y el trabajo fatigante.

La alimentación del campesino la califica de escasa y defectuosa: “Una vieja fórmula, muy dura, pero muy expresiva, dice que los hombres necesitan antes que nada comer y beber, pero haciéndolo en una forma deficiente y anormal, como se observa en el campesinado nuestro, acarrea a esos infelices otro mal que se suma con nefastos efectos a los muchos que lo azotan: la enfermedad social del hambre crónica”. Anota De Armas.

El Dr. De Armas concluía que las causas que más afectan la pésima alimentación del venezolano son la ignorancia, la miseria y el estado primitivo de nuestra agricultura.

Las intoxicaciones exógenas se refieren al consumo del café, el tabaco y el alcohol.

1 comentario:

  1. necesito la direccion y el telefono por favor llamar al 04144259731- o enviar informacion por francis2435@hotmail.com, a nombre de francis flores

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